La etiqueta energética de una vivienda va de la A (más eficiente) a la G (menos eficiente). Una vivienda con calificación A consume mucha menos energía para mantener una temperatura confortable todo el año.
Qué se mide
La calificación valora el consumo de energía primaria no renovable y las emisiones de CO₂ de la vivienda en condiciones normales de uso: calefacción, refrigeración y agua caliente.
Qué hace que una vivienda sea A
Un buen aislamiento térmico en fachadas y cubierta, carpinterías con rotura de puente térmico y doble acristalamiento, sistemas de aerotermia para climatización y agua caliente, y una buena orientación del edificio.
El ahorro, en el día a día
Una vivienda A puede necesitar solo una pequeña parte de la energía que consume una vivienda con calificación baja. Además de pagar menos en las facturas, ganas en confort: menos corrientes, temperatura más estable y menos ruido exterior.
Un valor que se mantiene
La eficiencia energética es cada vez más valorada al vender o alquilar, y algunas entidades ofrecen hipotecas verdes con mejores condiciones para viviendas eficientes. Es una inversión en tu bolsillo y en el planeta.
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